Salón de palabras

Bienvenido/a. Has abierto una puerta a un mundo mágico. La Voz de los Días tiene la facilidad de convertir la cotidianidad en sueños posibles, de hacernos ser lo que siempre hemos querido ser; volar con la libertad de un pájaro, dejar que la imaginación nos lleve a aquellos lugares que nuestro cuerpo no se atreve, o a veces no puede... En definitiva, ser nosotros. Leerme - me permito lector/a ser osada-, será para ti la prueba de que la Palabra consigue, y en este rincón especial al que has llegado, que poco a poco te quedes atrapad/a y no quieras seguir dando vueltas en busca de lo que ya has encontrado... En este libro cualquier sensación se parecerá más a un sueño que a una posibilidad. Ponte cómodo/a... Y si quieres conseguirlo, tus deseos son órdenes.


lunes, 27 de abril de 2015

Día del Libro-Bibliobús 23 de abril


La tarde olía a tinta y tulipanes en la Plaza del Altozano de Albacete. Las palabras se abrían un hueco entre las baldosas para respirar a la sombra de lectores  que se humedecían los labios al calor que destilaban los amores, las dudas, los anhelos y algún misterio escondido en los renglones. 
Después de muchos años de no verlo, le reconocí, aparcado y silencioso frente a los libros que miraban de soslayo a los ojos, las bocas, las manos, de quienes, frente a ellos, esperaban una mirada a su cuerpo tatuado, una palabra de cuanto vale, o una caricia a los deseos escondidos en sus líneas. El Bibliobús: qué recuerdos de mi adolescencia en la que sin posibles para comprar ni siquiera el cuento del Gato con Botas,  nos permitía soñar prestado en aquellas tardes que, anhelantes, esperábamos verle aparecer lento y apabullado por tanta historia a cuestas por la empinada calle en la que, los ruidosos críos y los no tan niños, acudíamos a conseguir, por unos días, vivir tantas vidas como imagináramos posibles. 

En esa tarde de libros con olor a recuerdos le dejé entre sus estantes LA VOZ DE LOS DÍAS, para que ellas también viajen por los pueblos donde aún no es posible tener una Biblioteca de ladrillo, sino que son las ruedas las que aproximan la lectura a quienes tienen ilusión por vivir tantas vidas como quieran y que oigan, de mi parte, tantas voces como sus cabezas y corazones puedan acoger.